Peña Karria y las leyendas de la Rueda del Mediodía, desde Corro por GR1

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Peña Karria y las leyendas de la Rueda del Mediodía, desde Corro por GR1

Recorrido de alta dificultad. No recomendado con niebla ni con el suelo mojado, ni con fuertes vientos en el cresterío final.

Corro se encuentra entre las aldeas pobladas por los eremitas en su búsqueda de la soledad y el retiro, existiendo cuevas artificiales donde vivieron, aunque no se descarta que huyeran por la persecución de los árabes. En frente del cruce que nos lleva hasta el núcleo de la localidad de Corro, junto a un contenedor de basura y una marquesina de parada de autobús, podemos dejar nuestro vehículo en una pequeña explanada. 50 metros más abajo y en frente encontraremos la necrópolis de Santa Eulalia y Santa Olalla. Justo también en frente del cruce mencionado al núcleo principal de la localidad de Corro, encontramos un camino rural que da comienzo a nuestra andadura. (0 h.) Más adelante, un cartel nos invitará a visitar la cascada que forma el Río Omecillo a su paso por este término de Corro. Más adelante el camino si bifurca. Debemos continuar por la derecha, hasta la siguiente bifurcación, sita en un alto desde el que podemos divisar la localidad de Tobillas. Es el momento de girar a nuestra izquierda y en unos metros encontramos un cartel indicador de GR1 y PR4, que de frente nos dirige hacia Peña Karria, dejando a nuestra izquierda la senda de GR1 que nos llevaría a Villanueva de Valdegobía. Seguimos el camino hasta encontrarnos una barrera metálica, y una vez superada la misma, continuamos rectos sin dejar nuestro camino principal. (15 min.). Un cómodo camino entre pinos nos irá acercando a la base de la impresionante mole rocosa de Peña Karria, y nuestro sentido nos indicará un giro a la derecha y por estrecha senda, atravesar unos pinos y llegar a una alambrada que nos cortará el paso (40 min). En este punto adivinamos el final del roquedo y la posibilidad de continuar nuestro camino por la otra vertiente. Un bonito campo de con encinas, el Campo Santidrián, delimita las provincias de Alava y Burgos. Accedemos a la otra vertiente del roquedo por una pequeña pero clara senda que se va a pegar al roquedo y enseguida veremos a nuestros pies la localidad de Arroyo de San Zadornil. Continuaremos esta senda, siempre junto a la base del roquedo, hasta alcanzar la ancha entrada a un canal. (1h.) Una vez dentro del canal, enseguida veremos encima nuestro la denominada Rueda del Mediodía, una descomunal circunferencia grabada caprichosamente en la roca, y que ha dado lugar a leyendas sobre su origen que luego contaremos. Debemos reparar en una flecha roja pintada en la roca que nos indicará el desvío hasta las primeras cadenas, y luego un cable de acero, hasta grandes clavijas y cadenas que nos facilitarán la fuerte trepada hasta la cresta. (1h 15 min.) Para alcanzar bien las cadenas es imprescindible prestar mucha atención a los caires que hay colocados. Al ascender una estrecha senda un cair a medio camino nos hará ver una clavija clavada en la roca. Es por ahí por donde debemos salvar la roca y a continuación estaremos en el comienzo de estrecho pasillo que ayudados por una cadena a modo de barandilla, nos llevará al comienzo de la dificultosa ascensión por la chimenea que nos colocará en la crestería, ayudados también por dos trechos de cadenas bien clavadas a las rocas. Es muy recomendable ir acompañados por alguien experto en estos avatares de escalada y que nos pueda guiar con seguridad hasta lo más alto de la cresta. Una vez en la crestería, un pasillo de unos 250 metros, muy aéreo, pero sin dificultad, nos llevará al buzón de Peña Karria (1h.25 min.). Recordar nuestra recomendación de no efectuar este pasillo con fuerte viento para evitar tontas imprudencias que ocasionarían un fatal accidente.

Leyendas sobre el origen de la Rueda del Mediodía

Tenemos dos versiones sobre el origen de esta gran circunferencia hueca labrada caprichosamente en el roquedo, y que hemos oído contar a habitantes de la zona, y cuya autoría, en ambos casos, se reconoce a los habitantes de Corro, apodados hueveros, como podremos ver, frente a sus vecinos burgaleses de Arroyo de San Zadornil de los que se hallan separador por la mole de Peña Karria.

La primera, nos dice que hace muchísimos años, Peña Karría no existía, y que las localidades de Corro y Arroyo de San Zadornil estaban separadas sólo por campos. Los de Arroyo, pusieron en la torre de su iglesia un precioso reloj, y que los de Corro, llenos de sana envidia se pasaban el día mirando, lo que molestaba a los de Arroyo. Entonces estos levantaron una gran montaña, Peña Karria, para que los de Corro no pudieran ver el reloj de su iglesia. Los de Corro enfadados la emprendieron contra el muro a huevazos, hasta que consiguieron horadar la roca, y los huevos se estrellaron contra los de Arroyo que en ese momento participaban en una procesión.

La segunda, nos dice también que hace muchísimos años, los de Arroyo de San Zadornil, hicieron un campanario nuevo en su iglesia, y que orgullosos se pasaban todo el día tocando las nuevas campanas, y claro está los de Corro no podían soportar tanto ruido a todas horas. Así que éstos, la emprendieron a huevazos, intentando alcanzar a los de Arroyo, pero se estrellaban en la pared rocosa de Peña Karría, hasta que a fuerza de huevazos consiguieron traspasar la misma, y alcanzar a los de Arroyo de San Zadornil, y pegando de pleno con ellos al cura que en esos momentos presidía una procesión en el pueblo.

Como podéis ver son dos graciosas versiones, nada verosímiles, pero en que ambas tratan del mote por el que se les conoce a los de Corro: hueveros.

Espejo a 6 de junio de 2010